Tempos energía en la revista “Agenda de la empresa”

 In Sala de prensa

Mirar a un Edificio de Frente: Saber Comprar y Consumir Energía

¿Alguna vez te has parado a mirar un edificio con alto valor estético, posicionándote justamente en frente, de manera perpendicular a su fachada principal?, y ¿qué has sentido?.

El que suscribe este artículo, al mirar tanta belleza, hay un pequeño espacio de tiempo, durante la mirada, que no puede evitar pensar que, básicamente, el edificio estará compuesto por dos partes, complementarias e inseparables que, deben ser cuidadas, mantenidas y atendidas, de manera que, consigamos que ese cuerpo tenga la competitividad deseada, entendiendo como tal, el poder desarrollar su función con el mínimo coste posible.

Por un lado, veo y pienso, en la instalación del edificio, en sus máquinas, luminarias y dispositivos, en la energía que consumen para desarrollar su trabajo. Aquí, necesariamente el edificio, debe saber consumir energía, esto es, hacer más con menos, en pocas palabras, deberá adoptar técnicas de eficiencia energética, siendo el primer paso, acometer una auditoría que, ponga en relieve aquellos aspectos de la instalación que pueden ser mejorados y/o cambiados. Al hilo de lo comentado, recientemente se ha aprobado el Real Decreto 56/2016, de 12 de febrero, por el que se transpone la Directiva 2012/27/UE del Parlamento Europeo, aquí se establece que las que las grandes empresas, están obligadas a realizar auditorías energéticas con una periodicidad de cuatro años, y por el 85% del consumo de energía , debiendo realizar la primera de ellas, en un plazo máximo de nueve meses a partir del 12 de febrero de 2016. Sin duda se trata de una oportunidad para todos los actores implicados que, si funcionan al unísono, conseguirán que la instalación realice su trabajo con el mínimo consumo, cuestión que no es baladí.

Si me permites seguir describiendo la ojeada al edificio, durante esa reducida ventana temporal, de manera inmediata, comienzo a cuestionarme cómo serán sus costes de energía, más concretamente, ¿sabrá comprar energía?, y es que, si ha hecho los deberes, sus procesos y máquinas, serán eficientes, y por lo tanto, la demanda de energía será reducida, pero, tiene que seguir haciéndolo bien, de otra manera, lo que no ha gastado en consumo de energía, lo hará en precio, y al final, la cuenta de resultados, saldrá igualmente perjudicada, por tanto, debe saber consumir y comprar energía, siendo ésta la máxima de un edificio realmente eficiente, y con unos costes totalmente optimizados.

Llegados hasta aquí, en estos momentos, y dada la coyuntura internacional, encuentro muy interesante detenernos a analizar, cuál puede ser la mejor estrategia de compra de energía, para una mediana – gran empresa.

Básicamente, cuando accedemos al mercado, nos encontramos con dos modos distintos y antagonistas de compra:

  • (1) A precio fijo, donde los proveedores ofrecen un producto “paquetizado”, englobando en éste, todos aquellos parámetros que son necesarios abonar en el mercado eléctrico: energía (pool), restricciones de Red Eléctrica Española, pérdidas de red, fee de la comercializadora, y, muy importante, la certidumbre. Para la consecución de este precio fijo, las entidades no acuden al mercado eléctrico, como se podría pensar en un primer momento, ya que, entre otras cosas, éste varía, tiene incertidumbre, siendo precisamente lo que tratamos de evitar, lo obtienen a través de las denominada coberturas financieras, mirando en el mercado de futuros (OMIP, OTC, Meff Power), ejecutadas normalmente por empresas de bróker. Si nos fijamos, al precio real de mercado, añadimos dos costes extras, muy importantes: la certidumbre o prima de riesgo y los costes de intermediación (bróker).
  • (2) Vía Pass – Through, o contratos todo a mercado (eléctrico). Se trata de pagar por cada uno de los costes, realmente su precio, a sabiendas de que varían de manera horaria y que por supuesto, no están exentos de volatilidad, sobre todo en la época estival, donde el aporte de la energías renovables es muy limitado y la generación de energía, es gracias a las tecnologías caras: carbón y ciclos combinados. A medio – largo plazo, es la mejor forma o estrategia de compra de energía, sin lugar a dudas, ya que, en todo momento, estamos cumpliendo una máxima: pagar por las cosas – energía -, realmente el precio que tienen. La contrapartida es doble, por un lado hemos de soportar las hostilidades del mercado eléctrico, del pool, por otro, debemos de tener la suficiencia técnica para elegir el mejor contrato, ya que a menudo, se presentan en ecuaciones de indexado, donde intervienen multitud de parámetros que, hemos de tener en cuenta y simular de forma correcta.

Sin embargo, existe la posibilidad de ir un paso más allá, con la intención de mejorar nuestra estrategia de compra de energía: podemos comprar a precio fijo e indexado al pool, a la vez. Se trata por tanto, de elegir el mejor contrato a pool, y comenzar el rodaje de éste, de manera que, estaremos pendientes en todo momento del mercado de futuros, para poder cerrar la cobertura por un porcentaje de nuestro consumo. La diferencia es muy importante: en un contrato a precio fijo, negociamos todo el consumo en un momento puntual del año y obtenemos una cotización (precio), en función del estado en el que se encuentren los futuros en ese instante, sin embargo, con la vía descrita, elegimos momento y cantidad, con lo cual, la capacidad de maniobra crece de manera exponencial.

Un ejemplo concreto, tangible, donde la herramienta descrita puede resultar de gran utilidad, la tenemos a la hora de analizar el contexto internacional y es que, vivimos un escenario de precios bajos, miremos donde miremos, estamos ante un mercado que, está cotizando en mínimos:

 

  • (1) Mercado de Petróleo.
  • (2) Bolsas y como no.
  • (3) futuros electricidad.

 

Con una correlación casi de primer orden con el crudo. La idea, parece estar clara: China se está enfriando, consume menos, y necesita menos, pero, el verdadero culpable de esta situación, sin duda, es el petróleo que, sigue cumpliendo su máxima: gobernar el mundo. Ahora mismo, el problema está en el lado de la sobresaturación, que está forzando a que el brent cotice en precios que no se veían desde 2003 – 13 años -, y esto ha hecho que, muchos países productores – los que antaño, invertían y movían cash -, tengan que malvender fondos soberanos, que estaban indexados de alguna manera al petróleo – vamos, en activos financieros -, provocando un efecto en cascada: desde la banca de inversión, hasta el IBEX, pasando, como hemos subrayado anteriormente, por los futuros de la electricidad – mercado, como sabes, puramente financiero y especulativo – que cotiza en mínimos, oscilando alrededor del soporte de los 40 €/Mwh.

Por tanto, es hora de diversificar nuestra compra, de “cubrirnos”, de manera que sea en este momento, en el que los precios están realmente bajos, y no otro (obligados en la mayoría de las ocasiones, por la fecha de finalización del contrato actual), el elegido por nosotros.