La paz que no llegará a su factura

tempos

Durante meses, el mundo ha mirado al estrecho de Ormuz como quien vigila una mecha encendida. Y con razón: el barril de Brent llegó a tocar los 138 dólares en abril, su máximo histórico, antes de desplomarse un 42 % en apenas setenta días, cuando Estados Unidos e Irán han firmado el memorando que reabre el paso. La historia tiene un final reconocible: la prima de guerra se evapora, el petróleo cae, y con él debería caer todo lo demás. Es la conclusión que cualquiera extraería del titular. Y es, precisamente, la conclusión equivocada, para quien tenga que pagar una factura eléctrica el próximo invierno.

Puedes leer este artículo de opinión de Antonio Aceituno en El Economista aquí.